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10 de diciembre de 2014

Portobello y Kuna Yala.

Los dos últimos fines de semana con mis aitas aprovechamos e hicimos un par de escapadas que no podían perderse: Portobelo y San Blas.

Venir hasta Panamá y no ver San Blas hubiese sido un delito. Portobelo es bonito, pero San Blas es la joya oculta del país. 

Ya visitamos Portobelo al de poco de llegar a Panamá (link). Está al norte de la ciudad, a una hora y media aproximadamente. Es un lugar histórico, y es que durante la época colonial por su puerto pasaron la mayoría de tesoros españoles camino a Europa. Fue saqueado numerosas veces por piratas que buscaban el oro robado de los españoles. Se cree que el famoso pirata Francis Drake murió en esta bahía y que su cuerpo está aquí enterrado en alguna parte. Incluso Sir Henry Morgan pasó por estas aguas.


Hoy en día quedan restos de algunos edificios de aquella época, así como algunos fuertes. El más grande es el Castillo de San Jerónimo, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1980 por la Unesco, junto al resto de fortificaciones.


A mí la verdad es que me encanta. Uno casi puede imaginarse cómo era la bahía en plena época colonial, con sus barcos pirata y demás. Lo cierto es que las fortificaciones están muy bien conservadas, y limpias sobre todo, algo que realmente me sorprende, ya que a escasos metros los locales tiran toda su mierda al río, una verdadera lástima.

Unos amigos nos invitaron a su casa de fin de semana en Portobelo. Una casita amplia y sencilla pero en un paraje increíble y que además contaba con un pequeño muelle y txoko en la punta.

 El Rancho de la Negra


Un poquito de turisteo, bbq, cervezas, sol, relax... Un lujazo de fin de semana vamos. Hay una zona de playas bastante cerca. Isla Mamey e Isla Grande están también a un rato en bote. Hicimos una intentona de ir, pero finalmente el motor de la lancha decidió que no era el día y volvimos a la casa.

 ¿A gusto yo?

 


Volvimos a la ciudad, pasamos la semana trabajando y el siguiente fin de semana nos fuimos al Caribe, pero esta vez más al este, al archipiélago de San Blas. Y ya van cuatro veces en este paraíso. Como comentaba más arriba venir aquí y no visitar la región de los kunas no puede ser.

El plan era el mismo que en anteriores ocasiones; llenar el coche con comida, bebida fría en el cooler y tiendas de campaña. Hablamos con nuestro amigo kuna y esta vez le pedimos que nos llevase a la zona más oriental del archipiélago, a los famosos Cayos Holandeses.

Cuando empiezas a bajar el puerto la vista es impresionante

Tras 40 minutillos en bote llegamos a la isla, la más grande en la que nos hemos quedado en San Blas. Habitada únicamente en una esquinita al sur, teníamos el resto para nosotros. Por supuesto sin corriente eléctrica ni baños, si no, no es lo mismo.

Anda que no están dando de sí estas tiendas de campaña...


Al que madruga...

 La técnica de este señor para abrir los cocos era cojonuda, mucho mejor que la nuestra. Las tenazas ganaron al machetazo

La esquina de San Blas, literal

Playmobil high

Al parecer antes era muy fácil ver ballenas por esta zona


Lo cierto es que es un auténtico lujazo tener un paraíso así de cerca. Además, cuanto más te alejas de las típicas islas a las que va la mayoría de la gente, la arena está más limpia, hay menos turistas e incluso la experiencia parece más real, hasta los kunas son más simpáticos.

Merece mucho la pena aguantar las curvas del camino para llegar aquí. Es otro mundo, sobre todo si lo comparas con la ciudad. El caos, el ruido, la contaminación... Se olvidan rápido en las aguas cristalinas de Kuna Yala.

Después de la última escapada con mis aitas, se acabó su periplo por estas tierras y pusieron rumbo de vuelta a casa, dejando atrás momentos inolvidables y muchas risas.

En próximas entradas un bañito en Malibú (panameño), Costa Rica, Pedasí y Playa Venao...

¡Salud y buenas olas!

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